Ansiedad ¿hola, estás sola?

Ansiedad, anxiety, anxious…

Como la quieras llamar, pero ahí está. Aparece sin pedirte permiso y aunque estés en un momento feliz. Ella no avisa, te castiga por haberla creado e intenta hacerte sentir que ya nada volverá a ser como antes mostrándote una y otra vez la más penosa versión de ti. Ella, quiere que diga que no puedo pero yo le repito que esos pensamientos que me devoran, me hacen temblar, me paralizan, me hacen crecer la amígdala (glándula del miedo) a sus extremas dimensiones, todas esas cosas…NO SOY YO.

No nos damos cuenta del ritmo frenético que llevamos hasta que aparece Mrs.A. Forzamos el cuerpo al máximo tanto laboral como personal para ofrecer la mejor versión de nosotros y después, de varios avisos de lloros, decepciones, frustraciones y avisos de salud, caemos en sus redes. Unas redes de las cuales al principio nos reímos puesto que creemos que es simplemente cansancio pero llega un día en el cual el malestar se convierte en tu día a día.

En mi caso, no supe parar y ella me paró a mí. Me tiene aquí atrapada para que no vuelva a sonreír. Su problema es que no sabe que yo sí que sé apreciar el tener salud y apreciar lo que de verdad importa. Ya aprendí, a la fuerza, pero aprendí la lección.

La ansiedad puede reflejarse en todos los ejemplos que os he mencionado al principio o bien con tics nerviosos o trastornos alimenticios. Lamentablemente, vivimos en una sociedad marcada con unos estereotipos fijos que inconscientemente van calándose en nuestra mente para que lleguemos a ser el prototipo aceptado por la sociedad. Un prototipo que sigue al rebaño, que muestra una felicidad hipócrita, delgado a poder ser, y con el único fin de ser aceptado. Todo esto hasta acabar con vómitos nerviosos sin venir a cuento o con paralizaciones al ver que aunque te has dejado la salud por esa aceptación, sigues obteniendo “no”s o frustraciones de igual forma.

En circunstancias tan duras como esta, a parte de necesitar ayuda de un especialista, tu mente retrocede y vuelve a lo sencillo con preguntas básicas.

  • ¿Quiero hacer eso? ¿Me apetece hacer eso? SÍ/NO
  • ¿Es fundamental en mi vida? SÍ/NO
  • ¿Dicha situación o acontecimiento depende de mí? SÍ/NO
  • ¿Puedo manejar las opiniones subjetivas de los demás? SÍ/NO

Sí, señores, aprendí a decir “no”, a decir “adiós” y a ver claramente, lo que realmente merece la pena.

Aunque es muy difícil luchar contra la corriente, tienes que dedicarte unos minutos de silencio al día, mirarte al espejo y asumir que la felicidad es disfrutar el AHORA, que no todas las opiniones van a ser positivas hacia ti, que no eres perfecto/a, que vas a seguir cometiendo errores para seguir creciendo como persona y que la única persona que siempre te va a jurar amor incondicional eres tú mismo/a. Nos pasamos la vida buscando el amor de los demás, cuando no nos queremos a nosotros mismos.

Aprendí y sigo aprendiendo a decir ” lo siento” , a ” perdonarme”, a ” amarme” y a dar las “gracias” por todo lo que he vivido, vivo y tengo.  Lo siento, perdona, te amo, gracias…¡qué gran verdad!. Hay días que estas palabras consiguen ganarle la batalla a Mrs. A.

Cada día es un nuevo reto para mí, un nuevo empezar con sudores fríos, dolores de estómago, náuseas, temblores en las piernas e incluso paralizaciones totales. Pero si tú, Mrs.A, te crees que voy a quedarme encerrada en casa para siempre estás muy equivocada. Cada día es el número 1, pero todos esos 1 voy a volver a salir a la calle y a demostrarte que no sabes con quién te has topado. Quieres que tenga miedo al miedo pero no vas a conseguirlo. Te repito que los pensamientos que tu me reflejas en mi mente, NO SOY YO. Los pocos momentos de tregua que tengo me veo buscando seratonina (hormona del bienestar) como una loca y sin darme cuenta. Chocolate, pasta, plátano, avellanas me generan ese bienestar momentáneo que me cuesta de encontrar.

Yo soy aquella chica que lleva trabajando desde jovencita, viajando por todo el mundo sola o acompañada, bailando, riendo y sobretodo, rodeada de gente maravillosa que está luchando también en esta guerra para no borrarme la sonrisa.

Me costó tomar la decisión de publicar sobre este tema, pero estoy segura de que no soy la única. Hay muchas personas que están entrando en esta espiral o están sufriendo lo mismo que yo.

Ya sé que es complicado transmitirle a la gente lo que estamos padeciendo, puesto que nuestro físico sigue igual solo que sin una sonrisa verdadera. Cuando le dices a la gente que no estás bien de salud, te esperan ver postrada en una cama. No señores, el mal psicológico es muy duro y un proceso lento de reconstrucción.

Esto será un proceso lento, pero animo a todas las personas que están sufriendo la misma situación a que realmente piensen que ” no hay nada que impida que volvamos a sonreír”, simplemente hay que seguir luchando para recuperar el dominio de nuestra mente.

Quería hacer una especial mención a mi pareja y a mi familia y verdaderos amigos…sin ellos, la batalla sería aún más dura.

Un abrazo, ansioso, de corazón para todas aquellas personas que lo necesiten.

PS. si alguien necesita ayuda o hablar conmigo sobre este tema, estaré más que encantada de aportar mi granito de arena a su mejoría.

 

N.