Turquía al completo

Mi cuerpo aún arrastra las dos horas de diferencia de más.

Son las cinco y media de la madrugada y creo que es el momento perfecto para empezar a soltar todo lo vivido en éste ansiado viaje. Tengo tantas notas de cada lugar en el que he estado que os podría aburrir eternamente. Por tanto, y con el fin de seguir con mi estilo habitual, os daré pinceladas de lo curioso a saber o tener en cuenta y relataré todo desde mis ojitos y emociones. Para saber fechas y datos históricos, Google os lo dirá perfectamente.

20 cosas curiosas a saber:

  • Turquía mantiene una particular relación con la UE pero no pertenece en su plenitud a la Unión Europea.
  • Su moneda es la Lira Turca, lo que equivale 1 euro a 6 liras actualmente.
  • Su bandera significa: el color rojo por la sangre, la luna por el patrimonio musulmán y la estrella por la nacionalidad.
  • Giris es entrada y Cikis es salida.
  • Se necesita un visado, lo que equivale a que pagues una tasa antes de entrar al país.
  • La capital de Turquía es Ankara. Capital puramente administrativa con 6 millones de habitantes de los cuales el 47% trabaja para el propio gobierno.
  • Sus dos principales fuentes de ingresos son el textil y el turismo. En tercer lugar mencionaría la industria automotora.
  • Turquía recibió 60 millones de turistas durante el año 2018.
  • La “jandarma” como le llaman ellos está presente en todas partes. Es decir, te sientes muy seguro, no ves delincuencia explícita por sus calles. Como bien dice el propio turco ” el turco te robará comprando, no atracando”. Y así es.
  • La religión que predomina es claramente la musulmana pero cabe decir que es de admirar como conviven todas las diversas creencias. Tenemos aún mucho que aprender. El 75% es suní, 15% católicos, 5% judíos y el otro 5% minoritarias.
  • El viernes es el día del rezo para los musulmanes.
  • El actual gobierno de Erdogan se basa mucho en la religión musulmana y aprecian que vayas con abaya o turbante. El velo es impuesto si quieres optar a una posición gubernamental.
  • El construir una mezquita desgrava impuestos. Por tanto, es un buen incentivo para que solo en Estambul haya 3.400 mezquitas y solo 143 iglesias.
  • No conciben un postre sin hojaldre, miel o pistacho. Baklava es el postre turco por excelencia.
  • Los gimnasios o hammams están divididos por hombre y mujer, “todavía”.
  • Atención: nunca había visto tanto hombre guapo por metro cuadrado. Y es que las mezclas es lo que tienen…
  • El transporte más fácil es el tranvía, cuesta 5 liras por trayecto y atraviesa todos los puntos importantes de la ciudad de Estambul. El taquillero te intentará encasquetar la T-5Días pero a no ser que vayas a pasar realmente 5 días, no te merece la pena. Recuerda que 5 liras son 90 céntimos nuestros.
  • Si te imaginas un Estambul en el cual poderte hacer una foto solo sin problemas, vas un poco equivocado. Solamente en Estambul residen 20 millones de personas. Creo que ni en Times Square en plena navidad había visto a tanta gente junta.
  • Culturilla general: mezquita con un minarete es de un asesor del sultán, ministro o almirante. Mezquita con 2 minaretes es de familia imperial/sultán. Mezquita con 4 o 6 minaretes es directamente creada y ordenada por un sultán.
  • Todos los hombre calvos van a operarse a Turquía. En cada esquina te encuentras a un calvo ya no tan calvo.

Estambul:

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Estambul es magia. Es bonita tan solo apreciando sus primeras vistas al cruzar uno de sus puentes principales. Ahí, divisas sus colinas en cascada repleta de casas de colores y estilos, sus imponentes mezquitas iluminadas envueltas por la niebla del amanecer cuando la ciudad aun permanece dormida. Y que decir, de esos primeros rayos de sol que hacen espejo en el Bósforo que convierten el paisaje en una foto más que inolvidable.

 

No sé vosotros pero a mi me cuesta que una ciudad así de entrada me enamore y Estambul tiene eso…sabes que no es otra ciudad más. No puedo quedarme con una zona para alojarme puesto que tiene sitios obligados a visitar en gran parte de la ciudad. Pero para que os hagáis una idea, desde Haseki hasta Karakoy (línea de tranvía) os alojéis donde os alojéis estaréis bien ubicados puesto que siempre hay algo interesante que ver.

Gran Bazar

(parada tranvía Beyazit/ Cemberlitas)

Resumiendo os diré que cuenta con 3600 tiendas distribuidas en 64 calles y con 22 puertas de acceso al mismo. Aunque no es que sea una gran fan del mismo, reconozco que ir a Estambul y no pisar su Gran Bazar es como ir  Marrakech y no ir al zoco. Por tanto, si os encanta regatear y soportáis bien las aglomeraciones de gente…os va a encantar. La verdad es que estructuralmente está muy bien montado ya que no os esperéis aquellos bazares hechos un desastre, no, no, no…es como un gran centro comercial abovedado que con el paso del tiempo fue creciendo y creciendo hasta convertirse en lo que es hoy.

Hay que tener en mente que aunque la lira esté por debajo al euro o dólar, ellos tienen muy claros nuestros precios y apuestan a lo más alto. A día de hoy, lo que sí os puedo asegurar es que los mejores precios no están en lo que es el Gran Bazar en sí, sino en el distrito colindante llamado Mahmut Pasha en donde los pequeños comercios de toda la vida parten de precios inferiores y aun así, puedes regatear.

¿Para qué es bueno entonces el Gran Bazar? para las imitaciones de marca. Es decir, si os morís por llevar un Gucci o un Louis Vuitton pero vuestro poder adquisitivo no os lo permite, el Gran Bazar es vuestro lugar. Existen imitaciones muy muy muy buenas y entonces sí que os merece la pena puesto que los precios son totalmente asequibles.

Mezquita Azul – Mezquita del Sultán Ahmet

(parada tranvía sultanahmet)

Esta maravilla fue creada en el siglo XVII en nombre del sultán y Azul por sus 22.000 azulejos azules. En ella, predominan los tulipanes entre muchos otros adornos florales. Mi cara al ver los tulipanes fue un poco de incredulidad puesto que éstos fueron la flor por excelencia de los Otomanos. Si nos ponemos a hablar un poco más romántico, asemejan el tulipán al turbante o abaya que envuelve a la mujer. Según mi guía local, es tan bonita la figura de la mujer que quieren que ante Alá todas seamos iguales y que por tanto, en la mente del hombre, solo haya un pensamiento, su Dios.

Estando dentro de la mezquita azul y llamaron al rezo cinco veces. Por primera vez, me detallaron que es lo que se escucha por los minaretes;

“Alá es grande, Alá es grande”

“Hay un Dios y Profeta único, venid a la salvación”

“Alá es grande, no hay otro Dios que Alá”

Miré curiosa la ablución, antes del rezo, en el rincón de hombres. Se lavaban las manos, boca, nariz , cara, cabeza , orejas y pies (con ese orden) un mínimo de 3 veces, mientras recitaban la Shahada “Confirmo que no hay más dios que Alá, el Único que no tiene asociados y afirmó que Mahoma es su siervo y su mensajero”.

Tengo que confesar que me dió entre respeto y miedo. Fui bautizada e hice la comunión por obligación pero de creer, honestamente, solo creo en mi y a veces dudo. Siempre he pensado que el aferrarte a algo no es bueno pero no puedo negar que me llama la atención el ver esa devoción ante algo que les condiciona en su día a día.

Volviendo a lo que en realidad interesa, me quedé boquiabierta ante tanta majestuosidad y detalles. Cada cúpula bañada en detalles dorados y flores, cada arco que encamina un nuevo pasillo o salida, sus espectaculares cenefas y luces tenues para crear un clima aún más íntimo. Es complicado detallarlo por escrito…el cara a cara siempre gana y espero que por mis fotografías podáis apreciar lo bonito que es.

Santa Sofía

(parada tranvía sultanahmet)

Ya me habían vaticinado que me quedaría sin palabras al verla, pero la verdad es que la realidad superó a las expectativas. A día de hoy, puedo decir que no he estado en una mezquita/museo (como le llaman ellos) tan bonita y espectacular. Santa Sofía es un todo, sus lámparas colgantes de aceite, sus techos con ángeles excesivamente alados, su suelo de mármol de Rodas, sus columnas con agujeros de los deseos, sus grandes redondas doradas con nombre de sultanes, la virgen con su hijo en el fondo y sus 5 ventanas estratégicamente colocadas para que la luz natural proyecte en el mármol y haga rebote en su iluminación. Techos cuidadosamente pintados en colores vivos perfectamente preservados. Me hubiera quedado toda la mañana sentadita en el palco superior para intentar guardar en mi memoria cada detalle de esa maravilla. Siempre me repito lo privilegiada que soy en esos momentos y no puedo omitir el pensar en que algún día llegará mi vejez y solo mis recuerdos, cuidadosamente guardados, serán los que me teletransportaran a todo lo que viví y fuí en su día. Lo sé, soy una romántica, pero…las experiencias vividas son lo que realmente nos llevamos y forjan lo que somos.

Palacio de Topkapi

(parada tranvía sultanahmet)

Topkapi, que quiere decir cañón en turco, se construyó a principios del 1459  y tenía 5km de muralla, 70 hectáreas y en él, vivieron un total de 25 sultanes. El palacio recibe este nombre puesto que una de sus funciones principales era avisar a cañonazos del inicio del Ramadán.

Estoy segura que muchos de vosotros hubierais empezado la visita pensando que el harén proviene del imperio musulmán, pues no. El primer harén que existió fue el chino y posteriormente, se traslado al imperio bizantino, romano y otomano.  También, aprendí que las chicas del harén eran esclavas de otros países para que en caso que fueran elegidas no tuvieran familia detrás con las que el sultán tuviera que compartir su riqueza.

A esas esclavas se las formaba y luego las maestras elegían a una chica para el sultán. A su vez, también se hacían con esclavos de género masculino y los educaban para que el sultán tuviera un circulo social a su altura o bien una posible sultanía. Posteriormente, los mandaban a conquistar tierras y establecer nuevos reinos. Si por lo que fuera el sultán vigente fallecía, se les mandaba un comunicado a todos y el que primero que llegaba a Topkapi y a al trono de la felicidad, era proclamado el nuevo sultán. El resto, eran asesinados para evitar la usurpación de poder. Con el tiempo, se fue instaurando por longevidad y herencia.

Me pareció increíble el estado de conservación del palacio, todos sus pabellones en donde se hacían celebraciones después de las circuncisiones, el parlamento en donde abrían los grifos para que nadie pudiera escuchar las conversaciones con el sultán, la biblioteca y sus cristales llenos de color en donde se colaban los últimos destellos de luz de la tarde.

Fue tan fácil trasladarse a esas épocas viendo cada rincón, sus murales con miles de piezas de color llegadas de China o Polonia como regalos al sultán de aquellos tiempos…pura magia chicos. Además, y como tengo un imán para conocer gente peculiar, el guardia de seguridad de uno de los salones se encaprichó en sacarme una foto delante los murales y me empezó a hablar de su vida. Era un chico kurdo, guardia para ganarse la vida pero tocaba el saaz (guitarra turca) por vocación en clubs de Estambul cada fin de semana. No hay nada como estar receptivo en viajes para conocer a personas peculiares y saber su historia. Estas situaciones, también forman parte de la experiencia y el crecimiento personal.

A parte de este chico, hay que decir que el grupo que reservamos el guía local era más que bizarro. Con deciros que había una señora de 81 años argentina que le entró un apretón pre mezquita y tuvimos que esperarla porque no sabíamos donde se había quedado….lo recuerdo y aún me río. Además, cuando por fin la encontramos…te contaba toda su andanza tan tranquila. Gran recuerdo de risas ese día.

Hipódromo y su barrio con encanto

(parada tranvía sultanahmet)

En sí como hipódromo poco queda. Solo queda un obelisco que le regalaron a la ciudad de Constantinopla y el resto es dejar volar tu imaginación. La gracia de esa zona es el barrio con encanto que queda por debajo del cual puedes ver las cuestas en bajada camino a la muralla que rodea el mar negro y mármara. Ahí podréis encontrar cafés y restaurantes con mucho encanto y no excesivamente caros.

Puerto para coger el Ferry o ir al Mercado de las Especies

(parada tranvía Eminonu)

Bajo mi particular punto de vista recomiendo hacer el trayecto desde Santa Sofía a Eminonu a pie. Esta relativamente cerca y podréis ver la esencia de la zona en primera persona. Zona repleta de bares, restaurantes con encanto en donde encontraréis a las señoras amasando el pan de pita al momento, cafés decorados al estilo turco sin faltar el más puro detalle y por supuesto, tiendas con todo tipo de artículos.

Una vez, lleguéis al mercado de las especies o egipcio, veréis que el olor a especies y la gente local abunda por todas partes. En este mercado los precios están mucho mejor que en el Gran Bazar y es más auténtico. Para aquellos que amen la fotografía tanto como yo, es un lugar ideal para sacar fotografías aptas de revista o Instagram.

Por otro lado, el nivel de personas concentradas es muy alto y puede que en más de una ocasión os sintáis agobiados y sin escapatoria. No os preocupéis, de salir se sale…simplemente, hay que tener mucha paciencia y tarde o temprano podréis salir de él.

Torre Galata, distrito Beyoglu

(parada tranvía Karakoy)

Uno de mis lugares favoritos sin duda. Creo que Beyoglu es uno de los barrios más bohemios de Estambul. Sus encantadoras cuestas, igual de costosas para aquellos que tengan problemas de movilidad, son uno de los atractivos principales hacia la Galata. Calles estrechas, adoquines desiguales, viñedos enroscados entre los cables de electricidad, música de fondo, murales de arte urbano entre calles sin salida, puestecitos de frutas delicadamente colocadas, gatos integrados en situaciones cotidianas, galerías de arte…reúne todo lo que más me gusta.

¿Y qué decir de la Torre Galata? 61 metros de altura, 9 plantas (de las cuales 7 se hacen en ascensor) y una de las mejores vistas panorámicas tanto de la parte asiática como de la europea. Cómo muchos de vosotros ya sabréis, esta torre se construyó en madera para ejercer de faro en su inicio y ya posteriormente, con la conquista de Mehmet II se construyó en piedra para divisar los incendios de la ciudad.

Actualmente, se pueden hacer cenas exclusivas con música y pagarlo a precio de oro también. Unas callejuelas más abajo, tenéis una cafetería/terraza llamada Konak, la cual también goza de unas vistas similares y es gratis.

Ankara:

De Estambul a Ankara les separan 450km en bus.

Como anteriormente he comentado, Ankara es la capital administrativa de Turquía. En ella viven 6 millones de habitantes y se distingue básicamente por sus rascacielos futuristas, edificios nada acogedores, terremotos al encontrarse en una grieta donde suelen haber bastantes movimientos sísmicos y por tener el mausoleo de Ataturk, el fundador de lo que hoy es la República Turca.

Por el resto, y a parte del palacio de 1500 habitaciones en donde vive el primer ministro Erdogan, todo es unificado y sin mucha gracia.

Os dejo unas fotos del Mausoleo de Ataturk que es lo que más me gustó de la capital en sí.

Capadocia:

Eran tantas las ganas de ver las chimeneas de hadas, esas casas cueva y subir en globo que el camino de Ankara a Capadocia se me hizo más que intenso.

Poco menos que a mitad de camino, me despertaron unos destellos de luz blanca y es cuando descubrí que estaba en el segundo lago más grande de Turquía. Tuz Gölu son 1500km cuadrados de lago salado del cual se obtenía su sal sin medida para cocinar, para cosmética y lámparas contra la mala energía hasta 2005. A partir de ahí, la obtención de esta riqueza de la naturaleza se restringió de forma significativa.

Para que os hagáis una idea, cada año se saca 1,5 millón de sal de dicho lago.

Fue genial poder ver la magnitud del mismo y poder deslizarme, con algún resbalón que otro, por esos caminos de puro brillo blanco, rosado y cristalino que dibuja el agua con el lodo.

Posteriormente al lago y tras muchos kilómetros, por fin entré en Capadocia.

Capadocia no es ciudad sino región que engloba 3 provincias y que significa “caballos bonitos”. Por ahí también pasaba la Ruta de la Seda en donde los comerciantes de la época pasaban un mínimo de 3 días en lo que se llamaba “Kervansaray”, lugar de trueques y ventas en general que actualmente guardan la esencia de la época y se usan para comer comida turca.

Unos cuantos kilómetros más adentrada en Capadocia, pasé noche en Ortahisar. Poblado difícilmente descriptible por su belleza y autenticidad. Me alojo en una cueva preciosa gestionada por Rifta, un yugoslavo que emigró a Turquía hace 45 años y finalmente decidió crear su sueño hotelero dentro de lo que ya ofrecía la zona, sus cuevas. Aun recuerdo mi cara al llegar al poblado. Parecía un sueño… pocas cuevas, jardín rodeado de viñedos, perales, perros turcos gigantes, barbacoa comunitaria…todo quedaba en familia. Recuerdo las primeras horas allí, como se ponía el sol, se hacía fuego en el jardín, se iban iluminando las casas cueva por todo el poblado y el mirador donde izaba la bandera turca.

La propia familia que gestionaba las cuevas, hacía la cena y parece que fuera ayer donde me veo comiendo esas sopas deliciosas que te ponían la boca bimbosa de tanto picante, esas ensaladas con pepino, tomate y doble de hinojo (para quién no le gustara), esas brochetas con olor a carboncillo y esas charlas con mis chicas colombianas que aun hicieron que parte de mi aventura fuera más bonita aun.

Cuando vives cosas así, te das cuenta lo importante que es hacer algo que amas. Os explico porqué.  Rifta nos llevó a un mirador clandestino y cero turístico donde se veía el despertar de los globos en el Valle de Göreme. Imaginaros, montáis en jeep, curvas entre rocas y chimeneas de hadas y llegáis ahí…donde los globos se alzan a lo lejos, donde todo permanece intacto y donde él hace que tu experiencia sea aun más especial con música turca de fondo. Solo puedo decir gracias por vivir un amanecer así.

El día ya siguió con el primero monasterio de Göreme. Ahí es donde se hicieron las primeras iglésias subterráneas durante el siglo III y IV y donde con el paso del tiempo, una vez ya no había persecución a la religión cristiana, se fueron alzando y creando lo que hoy son las casas cueva. Estos monasterios están cuidadosamente preservados, incluso se pueden ver murales de aquella época en bastante buen estado. Como detalle curioso os diré que parte de la inspiración para algunas de las escenas de star wars están basadas entre Túnez y la Capadocia.

La Capadocia en sí, es un paisaje árido con un aura de misterio entre montañas rocosas…hay varios miradores en donde te puedes parar y sacar auténticas postales. No me atrevería a concretaros alguno puesto que lo ideal sería coger un jeep o caravana e ir recorriéndola.

Konya:

Konya es la ciudad musulmana más extremista de Turquía. En ella, todas las mujeres deben ir tapadas y si puede ser en su plenitud mejor (solo ojos). Konya es conocida por ser la meca del sufismo islámico en Turquía con su monasterio de los Derviches y por ser una de las ciudades que más compañías e industrias albergan. Hablamos de empresas de automoción conjuntamente con Bursa y compañías textiles que calcan a la exactitud a grandes marcas.

No os podéis ir de Konya sin visitar el Monasterio Sufí de los Derviches* . Parte de la población turca los ve tan sumamente extremistas que los consideran una secta. Solo viven por y para Alá y es de ahí que su única fijación es llegar a la iluminación o contacto con su Dios dando circulo sin parar sobre si mismos.

No obstante, el monasterio en sí merece la pena de verlo, ya no solo por donde residen las tumbas de los Derviches más importantes que es espectacular sino también por todo el reciento que engloba aulas donde se impartía explícitamente el Corán y donde cocinaban.

De esta visita me impresionó la devoción y el tipo de rezo tan peculiar que hacían las personas de dicha religión.

Pamukkale:

Después de muchas horas de carretera, llegué a Pamukkale.

¿Qué es?

Pamukkale significa “Castillo de algodón” y, a parte de ser una de las regiones con mayor producción de algodón, se llama así por la erosión y piscinas en forma de cascada que genera el río Menderes al erosionar con calcio y bicarbonato.

Pamukkale se encuentra en la región de Denizli y dentro de la llamada Hierapolis (ciudad de Hiera) la cual es una ciudad balneario del antiguo mundo que data de 190 aC. En el propio recinto de las “crestas de algodón” se pueden ver y visitar uno de los anfiteatros mejor conservados del país, lo que eran los antiguos gimnasios y la piscina de Cleopatra.

Esta maravilla Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, es una visita obligatoria si recorréis Turquía. Intentad que sea o muy pronto por la mañana o durante la puesta de sol…entre 7pm a 9pm. ¿Porqué? pues porque de lo contrario esa maravilla de paisaje la veréis colapsada por miles y miles de chinos sin piedad que pueden llegar a quitarle el encanto a vuestra visita.

Creédme, una de las mejores puestas de sol de mi vida. Los cielos en este país tienen algo mágico que hacen que todas las fotografías sean el doble de especiales. Me quedo corta en palabras para expresar lo maravillosa que fue esa puesta de sol. Aquí os dejo unas fotos para que podáis apreciar mínimamente lo especial que fue. En ocasiones así, me acuerdo tanto de los míos y de mi recorrido…que se me ponen los ojos llorosos al recordarlo. No hay nada como que la vida te prive de algo, como para que después lo sepas valorar con el doble de ganas.

  • Globo: Si vais a Capadocia o Pamukkale y no gozáis de esta experiencia os vais a arrepentir. No por el hecho de subir en globo sino por disfrutar de esos paisajes tan peculiares e inolvidables. Pensad que es todo un ritual, te hacen levantarte a las 5.30h de la madrugada, te cogen en una mini caravana y aun a oscuras ves todo el montaje que supone alzar el globo en cuestión. La verdad, que fue una de las mejores experiencias de mi vida y todo lo que exprese aquí se queda corto. Soy una sentimental, sí, no pude evitar acordarme de todo lo que había pasado en mi vida estos 2 últimos años y lo orgullosa que estaría mi abuela de poder ver a donde había llegado y lo bendecida que estaba por disfrutar experiencias tan maravillosas como la que estaba viviendo. En esta ocasión, decidí no sacar muchas fotos y quedármelo para mí. Suerte que iba con gente maravillosa que sacó unas fotos espectaculares.

Éfeso:

La visita a Éfeso fue algo no esperado que no estuvo mal.

Es decir, en Éfeso se encuentra una de las leyendas más importantes para los católicos. Se dice que en uno de los montes se refugió la virgen Maria tras la muerte de Jesucristo y permaneció allí sus últimos 6-8 años de vida. En la cima de ese monte, existe una ermita y convento en la cual se encontraron escritos de Ana Catalina Emmerick, la cual era una monja que enfermó postrada en cama y en sus memorias relataba al detalle varias apariciones de la Virgen Maria a lo largo de su vida.

Posteriormente, a la muerte de este monja, varios investigadores y arqueólogos visitaron la zona y contrastaron la veracidad de los escritos. Tras varias visitas a la zona u averiguaciones, declararon la ermita como lugar sagrado donde realmente residió la Virgen Maria.

Yo, por si acaso, hice mis oraciones personales y puse velas para los míos. También, recogí el agua sagrada de la ermita y la tengo conmigo para cuando este debilucha.

Por la tarde, fui a las ruinas de Éfeso que honestamente, una maravilla su conservación. No soy mucho de ruinas pero hay que reconocer que fue una pasada verlo tan bien conservado y me enamoré de lo que era la biblioteca.

Kusadasi:

Totalmente prescindible. Es como un Ibiza o Lloret. No merece la pena.

Puntualizo, si no habéis salido de vuestro pueblo y no habéis visto nunca el mar, os parecerá lo más. Pero para los que vivimos cerca del mar es una ciudad de ricachones más que no tiene nada de especial.

Pérgamo:

A los pies de la acrópolis de Pérgamo, se encuentra el santuario curativo más influyente del mundo antiguo, las ruinas de Asclepion. Aquí en Asclepion, los doctores más sabios se congregaban y además daban clases, ya que había una escuela para médicos. Todo esto coincidió con la época de mayor esplendor de Asclepion, que fue el siglo II dC. Y es que por aquí pasaron personalidades tan célebres como: Cleopatra, Marco Aurelio o Adriano.

El templo de Asclepion (es como el Panteón romano en pequeño y más antiguo), la biblioteca (pudo albergar hasta 200.000 pergaminos) y el teatro romano eran tres de los edificios más importantes de su época. El teatro a día de hoy (capacidad para 3500 espectadores) se sigue usando para representar obras en el Festival de Bergama.

También es curioso recorrer los túneles de dormición, usados como antaño para estudiar a los pacientes y su subconsciente. Y es que se dice que Asclepion fue el primer hospital psiquiátrico de la historia. Pero no imaginéis un típico hospital psiquiátrico, usaban técnicas de lo más peculiares y que personalmente, creo, que no estaban tan mal.

Todo túnel tenía unos orificios superiores por los cuales los médicos, que trataban a los pacientes psicológicamente trastornados, susurraban por los mismos frases como: ” te vas a sanar pronto” “piensa en positivo” “no estás enfermo” y de esta forma, cuando el doctor visitaba presencialmente al paciente, éste en reiteradas ocasiones venía con un estado más relajado y positivo. También, se usaban dichos agujeros para vaporizar hierbas tranquilizantes o que generaban un bienestar general.

Troya:

Troya

Gran decepción y no merece la pena. Las ruinas de 9 niveles no se pueden prácticamente identificar y la conservación de lo que era, es una pena, pero es mínima. Mucha imaginación debéis tener para que os parezca interesante. El caballo es la gracia y ni eso es auténtico…así que, bajo mi punto de vista, totalmente prescindible.

Dato curioso: cuando se rodó Troya les pidieron permiso al gobierno turco para rodar en territorio original y les denegaron la petición. Al ver la pasta que generó la película (finalmente rodada gran parte en Grecia) pidieron perdón a la productora y finalmente, les concedieron el caballo usado en la película.

Después de Troya, regresé a Estambul para pasar unos últimos días ahí. Me quedo con muy buena sensación de este viaje y aunque para poder ver estas maravillas se tienen que hacer grandes distancias …una vez llegas al sitio, es algo tan único que merece la pena.

Gracias Turquía, por tanto. Hacía muchos años que quería conocerte y no me has decepcionado.

Sé que este post es muy intenso y con muchos detalles, pero recordad que ha sido un tour por toda Turquía y que por tanto, no me quedaba otra opción que hacerlo así. ¿Pero con amor, eh?

Espero de todo corazón que os haya gustado y que visitéis este país tan espectacular.

Blue Mosque Istanbul

Abrazos,

N.